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Sistema Nervioso y Postura. Compensaciones y causas.

Las funciones conscientes e inconscientes de nuestro organismo se encuentran reguladas por el Sistema Nervioso, estructura tan importante como delicada que está sometida a diferentes exigencias de presión, tracción y tensión.

El sistema nervioso se encuentra protegido dentro del cráneo y la columna vertebral, a esa estructura se la conoce como Sistema Nervioso Central. Una vez que abandona esta protección se le denomina Sistema Nervioso Periférico y comienza un recorrido a través de las diferentes estructuras del cuerpo. 

Al analizar la relación e influencia de la postura con el sistema nervioso, debemos tener en cuenta dos apartados: el mecanicista, que hace referencia al recorrido de los nervios a través de los diferentes zonas del cuerpo y el homeopático, proceso de regulación y asimilación por parte del cerebro de la postura. 

La emergencia de lo nervios del Sistema Nervioso Central a Periférico, debe hacerse a través de un primer “túnel” que les ofrecen los agujeros del cráneo y los agujeros de conjunción (espacio en la columna vertebral generado entre dos vértebras). A estas zonas de transición se les denomina interfases y pueden alterar, irritando o comprimiendo el nervio, manifestando algún tipo de sintomatología en aquella región donde el nervio ejerce su función. La más común es la sensación de hormigueo o parestesia. En casos más avanzados pérdida de fuerza o paresia. 

Ante esta primera irritación, el cuerpo trata de autoprotegerse y genera una modificación de posición, de “postura” en las estructuras osteomusculares. Pequeños movimientos, que tratan de generar espacio libre para evitar la irritación o comprensión del nervio, a nivel de las vértebras o a nivel del hombro, pelvis, o miembros inferiores. 

A nivel cervical y lumbar, se encuentra una entramada red de nervios que al emerger de la columna se unen entre sí y se denominan plexos, plexo braquial y plexo lumbar. En ellos encontramos los nervios que llegan a los brazos y las piernas. De ahí que las regiones del cuello y hombro, y lumbar y pelvis, sean zonas de relevancia y de grandes compensaciones de movimientos muy sutiles que tratan de evitar la compresión o irritación de los nervios al paso por las diferentes interfases.